Que busque siempre resultados, que para él triunfar no sea lo más importante: Sea lo único.
Que sea un comunicador, que motive y entusiasme y cuya vida irradie dinamismo positivo.
Que sea congruente, con lo que piensa, dice y hace.
Que sea creativo por naturaleza y descubridor permanente de problemas.
Que su trato sea de Excelencia, sembrando ambiciones y visualizando lo que sus seguidores pueden llegar
a ser.
Que sea un aprendiz por Excelencia: Aprenda permanentemente y se deje enseñar del éxito y del fracaso,
así como del humilde y de sí mismo.
Que eduque a sus seguidores y los transforme en seres extraordinarios.
Que sea un optimista obsesivo, que mantenga siempre una actitud positiva ante el fracaso, pues éste es un
comienzo, un trampolín de esperanza para alcanzar el éxito.
Que siendo un soñador incorregible y un idealista, se fije un compromiso y comprometa a sus seguidores
con su sueño.
Que sea un ser histórico que trascienda a su tiempo y cuyas causas sean la justicia, la libertad y la verdad.
Se busca un líder de Excelencia que represente a una nueva generación que sustente la honestidad como
aval de cada una de sus acciones, la justicia y equidad como expresión máxima de su poder, y que
promueva las fuentes de riqueza para erradicar la miseria. Un líder que sea un paladín de la libertad, que
propicie la realización plena del ser humano, enseñe con su congruencia y derrame cultura para liberar a
sus seguidores de la esclavitud y de la ignorancia. Que comprenda el significado del amor y, él mismo, sea
testimonio de la bondad humana. Quien camine permanentemente hacia un mundo mejor y su vida deje un
aroma que permanezca más allá de su tiempo… Que sea la presencia del espíritu de Dios.
Fuente: Colección 150 Pergaminos
Miguel Ángel Cornejo