La libertad es como una cas: la construyes ladrillo a ladrillo. El primer ladrillo que pones es la fuerza de voluntad. Esta te inspira a hacer lo correcto en cada momento. Te proporiona la energía para actuar con coraje. Te otorga el control para vivir la vida que has imaginado, en lugar de aceptar la tienes. La disciplina es un antídoto contra el remordimiento.
Fuente: Inspiración del Monje que vendió su Ferrari – Editorial Grijalbo