Las personas sabias se recuerdan a sí mismas que cada día de su vida podría ser el último. Al pensar así, se compromenten a amar en vez de a temer durante todas las horas del día. Y optan constantemente por dejar de ser ordinarias y convertirse en extraordinarias, incluso cuando les resulta difícil.
fuente:
Inspiración del Monje que vendió su Ferrari.
Robin S. Sharman
